Era la primera vez que cogía un avión y estaba nerviosísima así que, como algo típico en mí, no dormí en toda la noche..
Nos pasaron a buscar en coche en la esquina de mi casa a las 7 de la mañana y fuimos dirección aeropuerto.
Fui yo la que me encargué de los billetes, el embarque y todo lo demás.. si no aún no habríamos visitado París xD.
Estuvimos esperando hasta las 10 y media, hora en la que salía el avión. La gente estaba alborotada, parecía que no hubiera asiento para todos en el avión.. ¿qué importancia tenía ser el primero en sentarse o el último? Las sillas ya estaban designadas cuando embarcamos.. no había motivos para estresarse de esa forma...
El viaje hubiera sido perfecto si no fuera porque la noche en vela me pasó factura.. Cuando ya estaba totalmente relajada empecé a encontrarme fatal.. suerte que conseguí dormirme, aunque fuera poco tiempo.
Poco antes de aterrizar me desperté.. parecía que no nos hubiéramos movido de Barcelona, todo era tan similar. Suerte que la imagen del aeropuerto me dio una impresión equivocada.
Igualmente, estaba emocionada porque hacía 10 años que no pisaba la ciudad (agosto de 1997, cuando murió la famosa Lady D, hacía minutos que habíamos pasado por ese puente.. Lo recuerdo perfectamente). El aeropuerto era un caos total y estuvimos haciendo una hora de cola antes de poder comprar el billete "París-visite".
Cogimos el metro, hicimos tres transbordos y bajamos en la parada que nos había indicado el chico de la agencia pero: ¡error! Estuvimos andando más de 2 horas para encontrar la calle donde se encontraba nuestro hotel..porque ¡la parada que nos indicó estaba equivocada y la gente que nos orientaba se contradecían los unos a los otros! Un chico muy guapo acabó acompañándonos al hotel y llevando mi maleta (¿Quién decía que los franceses eran antipáticos?)..
Llegamos al hotel a las 6, y el director estuvo dándonos la lata acerca de lo mucho que le gustaban los españoles durante un largo rato hasta que comprendió que estábamos cansadas y teníamos hambre.
Dejamos las maletas en la habitación, nos cambiamos de ropa y salimos a buscar algún sitio para comer. Encontramos un restaurante muy sencillito y a buen precio justo al lado del hotel, donde nos sirvieron unas pizzas buenísimas que nos comimos en segundos.
Fuimos al hotel a descansar y me quedé dormida. Ya no desperté hasta la madrugada siguiente pero..ésto ya forma parte del nuevo día.
